Maite Mola: “Sin paz en Ucrania, la crisis humanitaria será incontrolable”

Gemma Delgado

Además de vicepresidenta del Partido de la Izquierda Europa (PIE), Maite Mola es adjunta de la Secretaría General del PCE para política internacional. Maite acaba de regresar de Ucrania encabezando, junto a la vicepresidenta búlgara Margarita Milova (coordinadora también del grupo del trabajo encargado de los Países del Este) una delegación del PIE. Han estado en el país del 12 al 15 de noviembre entrevistándose con diferentes activistas de movimientos sociales, organizaciones no gubernamentales, organizaciones en defensa de los derechos humanos y civiles de Kiev y de Donbass, con periodistas independientes y con el Partido Comunista de Ucrania. La delegación estuvo compuesta por miembros representativos de Die Linke (Alemania), Déi Lenk (Luxemburgo), el Partido del Socialismo Democrático (República Checa) y el Partido de los Trabajadores de Hungría 2006 (Hungría).

Mundo Obrero: ¿Cuál ha sido el motivo de esta visita a Ucrania?
Maite Mola:
En Ucrania hay una guerra civil. Y estamos hablando de una guerra en un país europeo que tiene 40 millones de habitantes. Los intereses económicos y geoestratégicos en la zona son enormes. La complejidad política es extraordinaria desde el golpe de Estado efectuado tras las protestas de Maidán, a pesar de que se hayan celebrado elecciones en unas condiciones muy difíciles. Y como la verdad es la primera víctima de todas las guerras, el Partido de la Izquierda Europa quería ir a Ucrania para conocer de primera mano lo que está pasando y entrevistarnos con diferentes referentes sociales, políticos y profesionales del país.

Quiero recordar que uno de los principales ejes del Partido de la Izquierda Europea es la defensa de la paz, como dejamos claro en nuestro Congreso hace justo un año. La paz fue también el lema de nuestra universidad de verano, en un momento con muchas guerras locales e intentos de desestabilización política de países y regiones enteras para controlar los recursos en todos los continentes. Tenemos muy claro que si desde la izquierda no defendemos la paz no lo va a hacer nadie. El PIE siempre ha apostado por el diálogo político frente a la violencia y la coerción militar y lo seguiremos haciendo.

Otro tema que nos preocupa mucho es el fascismo que está resurgiendo en Europa. En Ucrania los partidos de extrema derecha han recibido pocos votos en las elecciones pero su influencia crece en la sociedad local y participan en batallones armados con el dinero de la extrema derecha. El fascismo avanza, igual que lo hace el imperialismo y el capitalismo, que atacan allá donde tengan intereses económicos y financieros. A esto se une el rearme y el expansionismo de la OTAN y la política de la Unión Europea, cada vez más imperialista y sumisa a los intereses de los Estados Unidos. Algo que a nivel comercial también se está produciendo con el tratado trasatlántico de libre comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea, el TTIP.

En este contexto, frente al imperialismo, que crea división entre los países y los pueblos de una forma artificial, nosotros trabajamos por el internacionalismo. Y esta es una de las razones por la que el Partido de la Izquierda Europea, formado por 33 partidos de la izquierda europea, hemos ido a Ucrania, igual que hace un mes otra delegación, encabezada por nuestro presidente Pierre Laurent, fue al Kurdistán turco fronterizo con Kobane.

M.O.: ¿Cuál han sido las principales conclusiones de este viaje?
M.M.:
La necesidad de priorizar el logro y garantía de una paz justa y duradera para conseguir una estabilidad social y política y resolver así los problemas reales económicos y sociales del país.

Los análisis expuestos durante estos tres intensos días de encuentros coinciden en que la movilización patriótica del gobierno desvía la atención de la crisis económica y social que sufre el país. Es una estrategia para distraer a la gente de los problemas causados por el capitalismo oligarca y las consecuencias del impacto social de los ajustes económicos.

El presidente Poroshenko utiliza el argumento de que ahora hay una guerra y lo prioritario es defender el país de Putin. Mientras, la moneda se devalúa, hay una gran brecha social entre ricos y pobres, la oligarquía sigue gobernando el país en beneficio propio, y el deterioro económico cada vez es mayor. Nos contaron que el paro real es del 40%, aunque oficialmente se sitúe en un 10 ó 15%.

Todos con quienes nos entrevistamos coincidieron también en la complejidad de la situación que se vive en Ucrania, más allá de un escenario de guerra fría, y en la profunda división del país y la polarización de la población entre el Oeste y el Este, que se expresa hasta en un trato discriminatorio contra los refugiados de la provincia de Donbass desplazada a Kiev u otras regiones. Activistas sociales que trabajan con los refugiados internos aseguran que ha aumentado la xenofobia contra ellos, que no les alquilan casas, que no les dan trabajo y que para solicitar alguna prestación social necesitan cumplir muchos más requisitos administrativos que el resto de la población. Lo mismo sucedió al solicitar su derecho a participar en las elecciones de hace unas semanas. El resultado es que estos ciudadanos se quedan en medio del vacío, y que el slogan de “una Ucrania” se reduce a mera propaganda.

M.O.: ¿Tuvieron posibilidad de conocer de primera mano qué está pasando en la provincia de Donbass, escenario de la guerra?
M.M.:
La delegación valoró muy positivamente el encuentro con Pavel Lisiansky, un activista de derechos humanos que se desplazó expresamente desde Lugansk para contar al Partido de la Izquierda Europea la situación de catástrofe humanitaria que vive la población de la provincia de Donbass, donde se han destrozado los suministros de agua, de gas y electricidad y la gente empezará a morir de frío cuando avance el invierno. Hay mucho terreno destrozado que no se puede cultivar. Los funcionarios llevan sin cobrar sus salarios desde junio y los trabajadores de empresas privadas que reciben ingresos no pueden sacar dinero de los bancos. Los jubilados no reciben sus pensiones. Las últimas informaciones apuntan a que el gobierno de Kiev cerrará hospitales y colegios y bloqueará las cuentas bancarias de la población de Donbass.

De hecho, tras conocer en detalle la situación, la decisión adoptada por la delegación del PIE fue exigir la rápida intervención de la Unión Europea para ayudar a pacificar el país y proveer ayuda humanitaria con la máxima urgencia para impedir una catástrofe humanitaria que acabaría con la vida de miles de personas que viven en Donbass.

M.O.: ¿Cuál es la valoración de los resultados de las últimas elecciones legislativas del 26 de octubre?
M.M.:
Las elecciones se hicieron en un país que sufre una guerra civil. La participación solo llegó al 52% y fue mínima en el Este y Sur del país, lo que significa que una parte de los ucranianos no están representados en el nuevo Parlamento. Nos contaron que la gente está decepcionada, hay una desafección ciudadana hacia las instituciones las opciones políticas y les es indiferente quién les gobierne, que sólo quieren tener una vida normal.

De hecho, la fluctuación del voto es evidente, cuando el partido del presidente Poroshenko en pocos meses ha reducido su porcentaje de votos a menos de la mitad. El pasado 25 de mayo salió elegido en primera vuelta por un 54% de los votos, y cinco meses después, en 26 de octubre su partido no llegó al 22%.

La única opción de izquierdas que había en el anterior parlamento era la del Partido Comunista y no alcanzó el 5% necesario para estar en la Rada Suprema.

M.O.: ¿En qué situación se encuentra el Partido Comunista de Ucrania?
M.M.:
Se está exacerbando el sentimiento anticomunista. Y han destruido el monumento a Lenin, igual que tantos otros. Hay que recordar que en las elecciones parlamentarias de 2012 el PCU obtuvo el 13% de los votos, principalmente en el este y sur, donde en algunas áreas llegó al 20-25%. Pero tras el golpe de Estado de Maidán, la situación se complicó para los comunistas. En julio la Rada Suprema disolvió el grupo parlamentario comunista. Y hoy el PCU está pendiente de una decisión judicial que se pronuncie sobre la ilegalización o no del Partido. De momento el juez que llevaba el caso se jubiló y el proceso está paralizado.

A nivel interno, el Partido tiene un debate sobre cómo enfrentar su futuro que se resume en si se van a convertir en un partido pequeño marginal o se van a adaptar a los tiempos, que han cambiado.
En este sentido, el responsable de relaciones internacionales del Partido Comunista de Ucrania, Anatolli Sokoliuk, que estuvo invitado en el Comité Ejecutivo del PIE celebrado en Bruselas durante el mes de junio, destacó la gran importancia que para ellos representa el PIE por la gran experiencia que tiene en la renovación de los partidos. También puso a Die Linke como un ejemplo de cómo diferentes grupos, a través del diálogo, han creado una alternativa y han logrado un éxito electoral.

M.O.: ¿Cómo ve la situación y las perspectivas del país?
M.M.:
Por una parte hay un sentimiento pesimista respecto a la resolución del conflicto. Y también una demanda de cambio y de construir alternativas políticas y sociales desde la izquierda. Nos entrevistamos con un grupo de activistas que están intentando crear un partido de izquierdas que recoja desde pequeños partidos marxistas y leninistas a intelectuales de izquierda y comunistas, activistas y también sindicalistas de la Confederación Independiente de Sindicatos de Ucrania, ya que dicen que estos últimos están viendo la necesidad de la creación de un partido de la clase trabajadora. Han intentado también acercarse al PCU. Este nuevo partido que está en fase de construcción tendrá su Congreso Constitucional a principios de enero.

Nos explican que no se trata de un proyecto electoralista. Sus objetivos son poder coordinar y ayudar en las protestas y ofrecer formación política para que la gente se acerque y se involucre. En su lenguaje está la redistribución de la riqueza, una reforma fiscal progresiva, la nacionalización de las privatizaciones realizadas, y acabar con el lavado del dinero y el fraude fiscal.

Algunos de los impulsores fundaron una organización de investigación de las protestas sociales que desde hace cinco años monitorizan y escriben sobre todas las movilizaciones sociales y sindicales del país. Llevan también cinco años editando una publicación de análisis, desde la izquierda, de las iniciativas sociales. Algunos de sus números están dedicados a la explotación y lucha de clases, a las perspectivas de izquierda después de Maidán, y a la guerra, el nacionalismo y los problemas regionales en Ucrania. Se mostraron muy interesados en mantener relaciones estables con el PIE y contactar con sindicatos europeos para tener claves de cómo fortalecer la débil organización sindical del país. Hablaban incluso de que habrá un próximo Maidán y éste será de reivindicaciones sociales.

Fuente: http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=4425

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