AMÉRICA LATINA: Educación no sexista es más que cifras

Las asimetrías en la educación son el reflejo de lo que sucede en el ámbito político, social y económico en América Latina, considerada la región más desigual del mundo.

En América Latina las mujeres rompieron barreras cuantitativas en educación y en varios países ellas están ahora más formadas que los varones. Pero falta lograr que esa educación reduzca y no alimente la desigualdad entre hombres y mujeres.

Representantes de organizaciones de mujeres y de derechos humanos de más de 20 países, la mayoría latinoamericanos, debatieron en Lima sobre cómo alcanzar una educación que no discrimine y reproduzca estereotipos dentro y fuera de los centros educativos. “Decir que la educación es sexista y discriminatoria no es una cuestión ideológica sino que tiene una demostración científica”, aseguró la uruguaya Moriana Hernández, del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem), ante un auditorio de 60 participantes de 14 países de la región y de delegadas de África y Asia. El seminario internacional “La educación: más allá de las metas”, realizado entre los días 14 y 16 en la capital peruana, puso en tela de juicio los avances del segundo y el tercer Objetivos del Milenio (ODM), referidos a la educación primaría universal en 2015 y a la promoción de la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres.

“Una cosa es el acceso a la escuela y otra que se garantice concluir la primaria y secundaria”, dijo a IPS Hernández, responsable de la Campaña por una Educación no Sexista y Antidiscriminatoria, que lanzó Cladem este año en muchos países de la región. “Una tercera cosa más, es que la educación sea pertinente, que permita al ser humano tener un pensamiento crítico y autónomo. Y eso se puede demostrar revisando las estadísticas y los planes escolares”, explicó. En cuestión de números, América Latina ha avanzado en 90 por ciento, en promedio, en garantizar el acceso a la educación en el nivel primario y en países como Argentina, Cuba, México y Perú la meta ya fue alcanzada.. En lo que menos ha avanzado la región es en la educación secundaria. A escala mundial, las proyecciones más optimistas señalan que el ODM de lograr que toda la población infantil del mundo se escolarice y complete la educación primaria tomará una década más de 2015, el año en que se comprometieron a alcanzarlo los gobiernos en 2000, dentro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En 2015 aún habrá 47 millones de niños y niñas que no asistirán a la escuela y 47 países que no cumplirán la meta, informó el costarricense Vernor Muñoz, ex relator especial de la o­nU sobre el derecho a la educación. La reducción de la brecha entre niñas y niños avanza lento. El 56 por ciento de la población mundial en edad escolar vive en países que no lograron la paridad en la educación primaria y 87 por ciento en la secundaria. Sólo 92 de 149 Estados ya lograron esta meta. “Los ODM tienen un efecto reduccionista, y en América Latina, donde algunos países ya sobrepasaron el objetivo, resulta perverso porque oculta otros temas claves: los contenidos, las prácticas docentes y las oportunidades iguales para todos”, aseguró a IPS Muñoz. Para el experto, hay una visión patriarcal del sistema educativo que reproduce la idea que los hombres tienen más derechos que las mujeres y que excluye a indígenas y a personas con alguna discapacidad física. Muñoz consideró que estas asimetrías en la educación son el reflejo de lo que sucede en el ámbito político, social y económico en América Latina, considerada la región más desigual del mundo. “Nunca como antes en la historia el patriarcado le ha sido tan imprescindible al sistema económico neoliberal porque, entre otras cosas, permite que las mujeres se conviertan en proveedoras de servicios gratuitos”, enfatizó Hernández. La brasileña Camila Crosso, coordinadora de la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación, consideró que en un plano economicista hoy se ve la educación como un objetivo para obtener “tasas de retorno” y no como un derecho humano. Desde la percepción feminista, la especialista española Rosa Cobo aseguró que existe el denominado currículo “oculto” de género que imparten los maestros en base a estereotipos. “En todos los países del mundo, los varones tienen un superávit de derechos y las mujeres un déficit. Al hombre se le reserva espacio en lo público, a la mujer en lo doméstico. La escuela se encarga de reproducir estas ideas”, explicó. Cobo consideró que éste es el momento propicio para que las organizaciones feministas trabajen por una educación no sexista, tras lograr como primer paso que más mujeres tengan educación. “Es hora de preguntarnos ¿qué educación queremos? y trabajar para que el sistema educativo desactive las jerarquías”, dijo Cobo. En ese camino, Muñoz consideró que resulta vital pensar en una educación que sea útil y dignifique a las personas considerando sus costumbres y culturas. La peruana Tarcila Rivera, coordinadora de Enlace Continental de Mujeres Indígenas, planteó que la educación bilingüe no es suficiente ni garantiza el respeto a los pueblos indígenas. “Los pobres siguen recibiendo una educación pobre”, acotó Muñoz. La educación sexual en el aula es otra deuda pendiente. En América Latina y el Caribe sólo Argentina, Brasil y Costa Rica tienen un nivel alto de leyes específicas sobre el tema, según el ex relator de la o­nU. Para Muñoz esta educación podría contribuir a reducir embarazos no deseados y prevenir enfermedades como el sida y por ello la formación de los maestros en el tema es vital. Camila Crosso resaltó que esto es mucho más factible en Estados laicos, donde las iglesias no interfieren. Pero también hay avances. Argentina aprobó la ley de educación sexual integral, Brasil estableció becas para que mujeres y hombres afrodescendientes puedan acudir a la universidad. México fijó incentivos para que las familias de zonas rurales envíen a sus niñas a la escuela, en Colombia la Corte Constitucional ordenó que el Estado considere la gratuidad de la enseñanza ya que es el único país de la región que no lo establece en su Constitución. En Ecuador, los grupos feministas han participado en la revisión de los textos escolares. Ante los desafíos, Cladem impulsa la Campaña por una Educación no Sexista y Antidiscriminatoria con acciones que abarcan muchas medidas conjuntas y otras nacionales, como concursos de historietas, “jingles” (piezas musicales cortas) a ritmo de reggaetón, o la elaboración de guías de trabajo en el aula. Entre los próximos pasos, se buscarán alianzas con organizaciones de educación y se trabajará en casos emblemáticos que puedan ser denunciados internacionalmente en el marco de la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. En la región aún no hay ninguna denuncia en los fueros internacionales por una educación sexista.

Fuente: http://www.kaosenlared.net

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